Tic-tac

Cuánto cuesta pedir que te quieran menos para que te quieran mejor. A veces, la solución la tienes en las mismas manos que no quieres perder. Los caminos se hacen estrechos hacia el final, y por eso valoras más quien se queda a tu lado sin titubear. Hay demasiadas verdades a medias para mitades perfectas. Hemos entendido mejor pupilas ajenas antes que las nuestras. Que equivocados están aquellos que piensan todo lo que sienten. No tengo ninguna razón para quedarme, pero como el primer amor, nunca acabaré de irme. Soy como ese secreto a voces que anda entre tantas bocas menos en la única que quiere estar. Que pequeño era el mundo cuando latía entre tus piernas. Y que grande es ahora que no encuentro otro abrazo que me devuelva en un disparo tu balazo. He gastado todas mis vidas en el juego que nunca debí empezar. Supongo que de todo se aprende, aunque sea tarde para hacer sonrisa de la cicatriz. Aún me quedan versos para contar, a quien quiera escuchar, que echo de menos tus labios. Tu forma de besar los domingos, la mirada traviesa. Que no iba a dejar pasar un día sin hacerte sonreír, porque mi día empezaba justo ahí. Y ahora han perdido el sentido las agujas del reloj. Y el tiempo me pone contra las cuerdas todas las veces que te recuerdo.

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