Frío

Ha vuelto el frío, y con él las ganas de quedarse atrapado entre las sábanas. Escuchando el susurro del viento mientras ves como las lágrimas del cielo recorren tu ventana. Me he parado a recordar, como cuando estabas aquí y era domingo todas las noches. Es cierto que sólo echas de menos lo que ya no tienes, pero yo ya te echaba de menos antes de que te fueras. Huyendo, con las prisas, por el miedo a sentir. Y yo me he quedado jugando al escondite, buscándome más a mí que esperando a que regreses y me encuentres. Y ya no quiero celebrar mis años sino son contigo, ni descontarme por los besos que nos faltan para la mayoría de edad de nuestros labios. Hay miradas que dicen más que mil palabras. Recuerdo la última noche, en la que tu boca hablaba de menos porque tus ojos hablaron de más. Siempre había huido de las chicas como tú. Perdona por la impuntualidad de mis palabras, pero nunca es demasiado tarde para contarte que tenía miedo a quedarme enredado en tu pecho. Que tu risa es esa canción que nunca quise oír terminar. Que tuve miedo. Tuve miedo el día que me sonreíste a matar, y la noche que tuve tu vida en mi boca. Ha vuelto el frío, y con él las ganas de que perdamos los papeles por todo lo que no se nos fue de las manos.

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4 comentarios sobre “Frío

  1. El miedo a vivir en pecho ajeno, por si un día se va tu sombrajo y te deja a la intemperie. Reconozco haber dejado algún cadáver por cobarde emocional. Bonita manera de expresar, como en un espejo, el deseo de reconstruir los platos rotos. Gracias por escribir.

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