No se lo digas a nadie

Voy a atreverme a abrir el cajón de mis recuerdos. Sólo me asomaré. Tú, yo y el amor a contraluz. Bonito trío de dos. Recuerdo un primer beso a escondidas entre la multitud. Una mirada que dispara, una sonrisa que sorprende y un miedo que muere. A escasos segundos de crear, sabíamos que habría final. Y lo pactamos todo menos el cuándo -sí, cuando uno quiera, es un porqué-. La primera vez que te tuve en mis brazos el reloj se detuvo. Y aún escucho, lo que más se escucha en lamúsica, el silencio. Pero tú eres más que música. Capaz de que firmen la tregua ángeles y demonios. Recuerdo la primera mañana que decidimos que el sol se había levantado demasiado pronto. Bajamos persianas para encerrarnos el uno en el otro. Nos escondimos en las sábanas como si fueran a parar todas las balas de las prisas del tiempo. Encontrar la luz, a oscuras, en tus ojos era mi juego favorito. Gané tantas veces… Me apostaría todo lo que tengo a que aún puedo ganar. A que tus ojos, que piensas que relucen oscuros por misterio, quieren mi sonrisa para iluminarlos.
No voy a pedirte que vuelvas. Porque no se le pide a una llave que abra todas las puertas. Puedo pedirte que me recuerdes, lo único que he querido olvidar, es a qué está sujeto nuestro punto final. Porque quiero cerrar el cajón. Antes de que abra la puerta y el silencio me lleve hasta ti.

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